La Cocina Regresiva

La cocina regresiva o restauración regresiva es un combustible orgánico para la auto-estima degradada, y contra la autenticidad y el buen gusto. La cocina regresiva describe una práctica de restauración caracterizada por someter el plato tradicional de un país o de una región a mutaciones y amputaciones en sus ingredientes y en su proceso de preparación, de manera a empobrecerlo, haciendo que sólo se parezca al plato auténtico en el nombre.

Al igual que sucede con la política regresiva cuyo propósito es fomentar ciudadanos degradados, despojados de la ambición de autoría en cualquier ámbito de su vida, a cambio de dejarles vomitar diariamente su enajenación y enfado en las redes sociales, o a cambio de dejarles gritar en las calles para que se acrecienten las sanciones de exclusion y también las penas, haciendo de la privación el estadio inferior a la enajenación; nunca se habló de forma tan degradada del vecino, del conciudadano o del país entero. O al igual que sucede con el liderazgo regresivo que se llena la boca de terminos rimbonbantes sobre la innovación y el emprendimiento, pero que solo tiene interés en empleados enajenados, sin autoría alguna sobre su trabajo.

¿Estamos en la era de la regresión, la degradación y la enajenación? Uno es degradado en su condición humana a la vez que se nos atiborra de técnicas y métodos extrafalarios para recuperarla, sembrándonos la duda de que en cualquier momento podemos volver a caer en la más absoluta miseria humana. En facetas relevantes de nuestra vida (restauración, alimentación, seguridad, política, educación, sanidad, empleo, relaciones) se nos hace descender peldaños naturales de humanidad y se nos proponen niveles sintéticos para ascender y recuperar nuestra condición de referencia: se nos proponen niveles de conciencia, se potencian las relaciones en las redes sociales en detrimento de las directas, se nos ofrecen campañas políticas regresivas supuestamente para neutralizar la promesa que nos hace el populismo o el nacionalismo que sería la de estar en la parte alta de la escalera. En la era de la regresión, somos expulsados del paraiso y somos degradamos colectivamente, y tenemos que ascender individualmente.

El turismo de masas y la cocina regresiva parece que van de la mano: la bouillabaise marsellesa, la paella valenciana, la pizza siciliana, el pulpo a la gallega, la pasta italiana, el gazpacho andaluz, la tabla de ibéricos, el moussaka griego, son ejemplos de platos sometidos a la degradación de sus atributos culinarios. El otro día me sirvieron un pulpo a la gallega sin cachelos. En los restaurantes de cocina regresiva como el tal del pulpo sin cachelos a menudo piden un rescate al cliente en forma de suplementos y de extras que dejaron de poner de manera voluntaria.

Hacen como los fabricantes de automóviles, que anuncian un super cochazo o una version de referencia, pero que a la hora de la compra van proponiendo extras a la version degradada a cambio de pagar más para llegar a la version de referencia, aquella que homologaría nuestra autoestima o nuestra aspiración. La referencia ya no es la referencia si no conlleva suplementos y extras. Tampoco lo es en la mayoría de hoteles y apartamentos turísticos.

Los barrios turísticos de cualquier ciudad de la aldea global están repletos de restauración regresiva amparada por los atributos de los platos locales, es una innovación regresiva. Uno no se puede fiar ni de TripAdvisor donde muchas de las calificaciones de los supuestos comensales están hechas también con escasez de vocabulario, denotando pobreza de paladar e impostura.

 

System´s circularity

System´s circularity is as valuable as system change. In modern era, the circle has got bad press compared to arrow: the circle has been associated to middle age and religion (ex. religious rituals), while the arrow has been associated to modernity, progress and development (ex: incremental change). Emerging circular economy ties both archetypes together. This conjunction of both archetypes may give birth to an era shift.

The two organizational learning models I´m authoring – whole identity and six pillars – take into account anthropological circularity as well as change. This is the reason why they are genuinely systemic. Dropping one anthropological dimension is reductionist.

Any learning system acts out circularity. Any failing system also acts out circularity, at least for a period of time until the system goes into systemic crisis:

  • In mediocrity behaviour, we act out the same resistances again and again; we encounter the same problems; we repeat the same errors and we cannot cross over the same threshold. Although there is not consciousness among system members about sharing the same model, individuals and teams show synchronicity.
  • In excellence behaviour, we dialog from a shared model, we do with the purpose of sharing same vision, which require us self-control. As a consequence of this dialog, individuals and teams learn and transfer this learning into the large system, enabling system improvement.

Learning generates openness enabling the circle to become a spiral.

La circularidad del sistema

La circularidad del sistema resulta tan valiosa como el cambio. En toda la era moderna, el círculo ha gozado de peor prensa que la flecha: el círculo quedó asociado a lo medieval y religioso (ej.: los rituales religiosos), y la flecha quedó asociada a modernidad, progreso y desarrollo (ej.: el cambio incremental). La emergente economía circular vincula el círculo y la flecha. Esta conjunción compleja de ambas dimensiones antropológicas puede significar el gran salto de era.

Los dos modelos de aprendizaje organizativo de los que soy autor – identidad completa y los seis pilares – toman en consideración la circularidad antropológica. Y también el aprendizaje y el cambio. Eso les hace genuinamente sistémicos. Es reduccionista aprehender el sistema desde una sola dimensión.

Todos los sistemas humanos que aprenden muestran comportamientos de circularidad. También los sistemas que fracasan, al menos durante un tiempo hasta llegar a la crisis sistémica:

  • En la mediocridad, de manera reiterada actuamos las mismas resistencias, repetimos los mismos problemas, cometemos los mismos errores y no superamos los mismos umbrales; no hay conciencia de compartir un modelo y a pesar de ello los individuos y los equipos nos sincronizamos desde esos comportamientos.
  • En la excelencia, de manera reiterada conversamos desde un modelo compartido y para compartir una visión, lo cual requiere auto-control. Fruto de esas conversaciones, las personas y los equipos aprendemos y revertimos dichos aprendizajes en el sistema, contribuyendo a la mejora del mismo.

El aprendizaje genera apertura, haciendo que el círculo se vuelva una espiral.

Resistencias, postureos y mangoneos

Nadie declara tener resistencias, escaqueos o mangoneos en el ejercicio del rol. Los tres comportamientos son actuados en el trabajo: no se hablan, se viven.

La resistencia se plantea como un deseo temido, una auto-promesa incumplida fruto de nuestro sabotaje activo. Hay una parte nuestra que se muestra emergente y que quiere triunfar, y otra parte que se muestra resistente y que fantasea con seguir como está. La resistencia es ese auto-boicot a nuestra aspiración de éxito profesional ¿Qué servicio me prestan mis resistencias? ¿Qué servicio prestan a los que me rodean? A priori, la única resistencia que debemos mostrar es al trabajo mal hecho.

El postureo es una apariencia, un pavoneo, una pose, una forma de presumir y de confundir que nos evade del desempeño del rol. El postureo tiene algo de farol, de fantasmeo y de escaqueo respecto de la misión asignada al rol profesional. Con el postureo sucede como con aquellos regalos que recibimos en los que el envoltorio tiene más valor que el propio regalo, el envoltorio es el regalo, lo que se esconde dentro es como un artefacto para darle valor al envoltorio. En el postureo se da cierto juego de impostura. El postureo se vuelve más excitante que la misión asignada al rol porque el rol se vuelve demasiado utilitarista e impersonal, hay que hacer una entrega del mismo sin compartir sentido alguno. De alguna manera, el postureo es como una resistencia a meterse en el rol ¿Qué servicio presta mi postureo al modelo de éxito? ¿Qué servicio presta a los que me rodean?

El mangoneo es una forma de abuso o mal uso del rol, una forma sucia de influir en los hechos y decisiones, una forma de ejercer la dominación o de extralimitarse en el desempeño del rol. El rol no nos pide que mangoneemos, es un comportamiento inherente a la condición humana ¿Qué está en mí que me lleva a abusar de mi posición de poder? ¿Con mi manera de actuar estoy sirviendo a la empresa o a mis intereses?

Es imposible abordar las cuestiones de desarrollo individual, de colaboración en los equipos o de transformación del negocio, esquivando estos tres aspectos del comportamiento en el desempeño del rol. En los tres, la persona aspira obtener beneficios emocionales, relacionales o económicos.

En mi próxima publicación abordaré estas tres dimensiones desde al menos 30 manifestaciones diferentes.

 

De HR Business Partner a HR Business Driver

La estructura mediante HR Business Partner lleva probándose un cuarto de siglo con éxito desigual. Mi propuesta es un modelo basado en HR Business Driver.

La idea de una estructura segmentada por colectivos homogéneos (ej.: HR Business Partner de Ventas, HR Business Partner Funciones Soporte, etc.) se vio como un progreso en la entrega de valor desde la función personas, respecto a la estructura tradicional por capacidades o etiquetas transversales (ej.: Compensación, Desarrollo, Relaciones Laborales, etc.). Dos décadas después, muchas empresas han hecho sus pinitos en esta segmentación. Todavía hoy, algunos DRH creen que están inventando la rueda.

Mi hipótesis en este artículo es doble:

  • La organización mediante HR Business Partner por un lado, y mediante etiquetas transversales por otro estaría topándose con un límite en la entrega de valor. Hay tópicos relevantes para el negocio que, como consecuencia de la evolución de los mercados, de la tecnología y de las personas, están en tierra de nadie. Por ejemplo, los de marketing hacen sus encuestas de clientes y los de recursos humanos hacen sus encuestas de empleados pero si convergen es por pura casualidad. Los de marketing derrochan dinero comprando campañas para mejorar la imagen de la marca cuando los propios empleados no ven cómo conectarse con la propia marca entre otras razones porque no se invierte dinero en su desarrollo. Otro ejemplo, los jefes siguen sacando punta al organigrama con el (supuesto) propósito de mejorar la eficiencia organizativa, cuando los colaboradores inmediatos no saben cómo mantener conversaciones eficientes en equipo.
  • La negación del límite en la entrega de valor al negocio estaría restando reputación a los responsables de la función personas ya que por otro lado son los que más recitales ofrecen a directivos y empleados sobre el cambio.

HR Business Driver

Desde mi modelo sistémico de los seis pilares (drivers), entiendo que toda organización, ya sea funcional o matricial, tiene que ser cosida desde tres ejes:

  • El eje Visión-Cultura: en su versión más elevada, la visión compartida se corresponde con los escenarios de futuro compartidos; conversar para elaborar relatos de escenarios requiere una actitud colaborativa y aprendiente de la que nadie se está ocupando. En su versión más aterrizada, la visión compartida se corresponde con cómo están representados los clientes en los atributos de la marca. Ya indiqué en un artículo anterior que hay mucho pico en la función marketing sobre la experiencia del cliente, y muy poca pala en la función personas sobre la experiencia del empleado ¿Acaso no se ve que hay un corta-fuegos entre ambas? ¿Acaso no es necesario trabajar en las resistencias que se dan en la entrega de la promesa que hace la marca a los clientes? ¿Están los propios Directivos cortocircuitando este trabajo sobre las resistencias porque va contra la lógica del ordeno y mando?
  • El eje Poder-Cocreación: el poder es siempre poder orgánico en su versión más vertical y controladora, poco importa si el estilo de quien ostenta el poder es más directivo o más participativo. Una condición esencial del poder es perseverarse manteniendo o acrecentando el control. Todos hemos asistido a crisis sistémicas por abuso de poder (Volswagen, Bankia, Popular, Pescanova, Caixa Catalunya, Marsans, Lactalis…). Tomemos un ejemplo: es impresionante el sumidero de energía que supone la organización matricial, todo ello porque prevalece el eje vertical de poder sin complementarlo con el círculo y lo que representa como capacidad colaborativa ¿Acaso no se ve la importancia de tener conversaciones de negocio más eficientes? ¿Acaso no es importante para el negocio que el líder orgánico haga cesiones temporales de autoridad a los equipos para generar apertura sistémica?
  • El eje Innovación-Resultado: ya sea en producto, servicio o proceso, la innovación es el pilar que más impacta en el resultado futuro del negocio. Los mayores nichos de innovación están en la colaboración multi-empresas, lo cual va contra el sentido de la propiedad del talento y en favor del trabajo en comunidades de aprendizaje. Contra todo pronóstico, hay tres pilares detractores de la innovación:
    • el poder y su fantasía de reproducir el buen resultado sin hacer grandes revoluciones, o su fantasía de control;
    • la cultura del negocio, con su modelo mental y sus resistencias;
    • el propio resultado, ya sea desde el “tampoco nos ha ido tan mal hasta ahora”, o desde la dificultad para ejecutar iniciativas.

El HR Business Driver tiene que trabajar tanto para promover la apertura (vision, innovación, co-creación) del sistema, como para amortiguar la clausura (poder, cultura, resultado) del mismo.