Cuando “tienes dependencia” de quienes “dependen de ti”

¿Cuánta dependencia te reconoces? ¿Qué vinculo dirías que existe entre tu dependencia y tu autonomía? ¿Hasta qué punto adoptas decisiones condicionadas por tu necesidad de obtener aprobación de tu entorno?

La dependencia se entiende como un déficit de autonomía, que se puede traducir en un sometimiento a cambio de mayor seguridad y protección de terceros. Tu dependencia en el ejercicio del rol viene a compensar elementos de inseguridad presentes en tu persona y puede derivar en actitudes de queja e incluso rebeldía por tu parte. La resistencia del dependiente es a mostrar ambición con su propia autonomía, también a asumir la responsabilidad por el posible fracaso de sus propuestas y decisiones: si aciertas obtendrás el reconocimiento social, si fracasas tendrás que asumir la soledad, que es como una muerte en vida.

Todo líder tiene que convivir con dosis de soledad, cuanto más progrese en la jerarquía empresarial o política, más estarás confrontado con la soledad, la cual va incluida en tu estatus social y en tu retribución. Hay cosas que no podrás compartir con tu entorno cercano y para ello tienes que tener claro que no eres adicto al reconocimiento y aprobación de ellos; de no ser así, querrás oír el canto de sirenas en tus colaboradores o en tus consultores, lo que te llevará a compartir confidencias y a incurrir en un fraude en el ejercicio del rol. El adulador te dice lo que quieres oír y no necesariamente lo que es bueno para el negocio, solo está interesado en que no le exijas a él, es sabedor de tu inseguridad, a la vez que te seduce te aísla.

Tu resistencia es a desarrollar tu seguridad interior para acceder a una mayor autonomía en forma de interdependencia. El rol te otorga un poder que tienes que completar con una autoridad o una seguridad interior capaz de contener tanto tu ansiedad como tu miedo.