el calendario laboral-cultural español

El calendario laboral-cultural español no sigue el año civil; es un calendario de apretones, evasiones, emociones e impulsos:

  • Enero es medio mes de trabajo, entre que todo el mundo quedó agotado del cierre del año fiscal anterior y los estragos de las fiestas Navideñas. Hay que compartir lo bien o lo mal que se pasaron las Navidades. Ya te digo.
  • En febrero están los carnavales.
  • Para marzo quien más y quien menos se toma su semanita, ya sea para esquiar, para ir a las Fallas valencianas o para huir de las Fallas valencianas, o para yo que se qué.
  • En abril, que si la Semana Santa, que si la Feria, que si el Rocío, que si San Jordi.
  • Mayo es siempre muy mal mes, entre puentes, comuniones, la semana de los patios cordobeses…. Como algún equipo de fútbol esté en semifinales de la Champions o de la Copa de Europa, ya ni te cuento.
  • En junio la agenda está a tope de reuniones y de ferias, además de alguna boda. Si hay fútbol, apaga y vámonos.
  • En julio todos quieren correr, ya sea en los Sanfermines, o para cerrar asuntos antes de irse a la playa o antes de que se vayan otros de vacaciones; en Julio parece que el mundo se acaba en este país. Desde mitad de mes comenzamos es escuchar: “ya para Septiembre…porque cerramos en Agosto”.
  • En agosto ya te puedes morir en este país, todo está cerrado, todo el mundo anda de vacaciones. Y los que tienen que servir a los que se han ido de vacaciones, o se quejan y sirven mal, o andan enfadados, o se ponen en huelga.
  • Septiembre es muy complicado, entre el síndrome posvacacional de aquellos que van por pasillos, máquinas de café y veredas durante días para poner su cuerpo a punto, los correos acumulados, la vuelta al cole de los hijos, los kick-off de los que parecen enganchados a kick-offs y a retiros para evadirse del espacio habitual del curro, o quitar el atasco de trabajo de lo que no se quiso hacer en julio porque se “estaba sin estar” y de lo que no se pudo hacer en agosto porque “no se estaba”.
  • En octubre viene el Pilar, entre puentes y permisos especiales.
  • En noviembre, empezamos el mes a preparar los presupuestos y eso es como el mantra, y lo acabamos con Halloween, que es el único momento del año en que se puede hacer “caza de brujas” en el trabajo; el resto del año también se hace caza de brujas pero no se dice.
  • Y en diciembre ni te cuento: entre festivos ampliables a puentes, concatenaciones de comidas y de cenas navideñas que invaden el tiempo de trabajo, la lotería y otras coñas marineras, las pre-cenas y las post-cenas . En diciembre todo el mundo quiere quedar con todo el mundo, hasta aquellos que te han ignorado todo el año dicen que quieren verte…como para quitarse la culpa. En Diciembre, te envían felicitaciones los contactos que no te quieren ver.