La vision sistémica en política

La visión sistémica o disciplina sistémica explora las relaciones y comportamientos de los sistemas humanos para inducir modificaciones de los mismos. Para ello acudimos a modelos que son como mapas que nos ayudan a interpretar el territorio, y a procesos que nos ayudan a intervenir en el individuo, en el equipo ó en el sistema amplio.

En este artículo me atrevo con una incursión en la visión sistémica en la política en España y, de manera más concreta, a las dinámicas actuales de los subsistemas politicos.

A pesar de que se habla exclusivamente del cambio y de la apertura, todos los sistemas humanos tienen una dimensión de circularidad o de repetición importante. En política, la circularidad viene marcada por la ideología, en la empresa viene marcada por la cultura, y en la persona por la identidad.

  1. Para consolidar su poder, el Todo (A) juega con la atomización de las Partes, enfrentando a unas con otras, induciendo una deslegitimación de éstas, de sus representantes, y de los miembros (bases) que las componen.
  2. En su progresiva pérdida de reconocimiento social y degradación, ciertas Partes conocen una crisis sistémica que se traduce por ejemplo en manifestaciones o en escisiones en grupos.
  3. Llegado a un estado de evolución, las Partes pueden bifurcar de tal manera que pueden constituirse de forma inesperada en un Todo (B) con más poder que el Todo (A) existente.
  4. En la constitución como Todo (B), las Partes cuentan con el estado de déficit de sentido del Todo (A), induciendo una inversión de sentido.
  5. El trauma que conoce el Todo (A), derivado de la pérdida del poder, le hace bifurcar de tal manera que puede estallar en Partes divergentes (ej: las familias políticas o los grupos de afinidad) pudiendo degenerar en crisis sistémica la cual puede bifurcar hacia el colapso, o hacia la regeneración.
  6. En la regeneración de las Partes juega un papel clave el equilibrio dinámico que se va impulsando entre el empoderamiento como consecuencia de la autoría de los miembros (bases) por un lado, y la renovación del poder orgánico por otro lado.
  7. El Todo (B) actual está condicionado por la esencia de las Partes, que en cualquier momento pueden impulsar una divergencia de sentidos y de intereses que lo haga estallar como Todo (B). El Todo (B) actual no está unificado en torno a una visión compartida sino en torno a un poder.
  8. Sólo el impulso para co-crear una visión compartida permite al sistema trascenderse, aspirando a sobrepasar la actual identidad de cada Parte. Este proceso deberá ser co-creado con grupos de personas representantes de la diversidad de género, el antagonismo geográfico-político y la transversalidad generacional. La pregunta a la que deberán responder esos grupos serán del estilo: ¿A qué se parece una España exitosa en 2025?