Los juegos de poder

Los juegos de poder

A los humanos nos gusta jugar a tener poder. Las empresas son el teatro de distintos juegos de poder, los cuales son más excitantes que el propio trabajo.

El juego de la triangulación

Este es uno de los juegos más comunes: A conversa con B sobre algo relativo a C, ausente en la conversación. Cuando B converse con C será sobre A, esta vez ausente. Y cuando A converse con C será sobre B, a su vez ausente.

Lo importante en este juego es no hablar nunca de uno mismo, porque como dice el dicho atribuido a Gandhi somos dueños de nuestros silencios y esclavos de nuestras palabras, o porque “lo que yo te diga sobre mí podría ser usado por ti para ir contra mí”. Tampoco hay que conversar sobre nuestra relación porque quizás no logremos ningún consenso lo cual podría resultar violento y desintegrador.

Al no querer hablar ni de mí, ni de tí, ni de nosotros, esta versión del juego consiste en hablar del ausente, el cual siempre está presente en la conversación para no quitar la razón a los actors del juego.

Una variante del juego consiste en hablar sobre alguien poderoso (ej.: el jefe, el celebrity), a menudo para hacer valer información y vínculos que denoten nuestro poderío: no somos iguales, yo sé cosas que tú no sabes, yo frecuento personas que tú no frecuentas, yo soy más interesante y especial que tú, lo cual me hace atractivo a tus ojos.