La clausura en los sistemas humanos

La clausura en los sistemas humanos es un comportamiento poco explorado. Los supuestos de la ideología del cambio asumen que tan sólo existe apertura del sistema.

  • Mi primer argumento es que un sistema humano consta de apertura y también de clausura.
  • Mi segundo argumento es que el sistema evoluciona cuando se da un equilibrio dinámico entre ambas posiciones.
  • Mi tercer argumento es que rara vez nos paramos a pensar sobre los constituyentes de la clausura sistémica a pesar de la importancia que tienen tanto en el aprendizaje del sistema como en la crisis sistémica.

En las líneas que siguen retengo nueve constituyentes actuales, pero seguro que hay más:

  1. El recurso a la mente y al cerebro, como causa y consecuencia primordial de lo que acontece en la persona, como construcción de una narrativa determinista sobre el funcionamiento del comportamiento humano. La neurociencia genera apertura, su explotación ideológica fomenta la clausura.
  2. El narcisismo, como comportamiento de la apariencia, el escaparate y la fantasía de conseguir mayor poder personal, ya sea un poder soft (ej.: convertirse en celebrity o en influencer) o un poder hard (ej.: conquistar el poder político, acrecentar el poder económico), como recurso a la emoción fingida.
  3. La depresión, como reclusión sobre sí mismo, como auto-suficiencia lograda desde el consumo o desde el medicamento (anti-depresivos), como repliegue individual lejos de la comunidad.
  4. La identidad (territorio, cultura, lengua), como convergencia centrípeta desde y con los míos, como centrifugación de los diferentes, como utopía o progreso hacia el mundo perfecto de los homogéneos.
  5. La eclosión del número de partidos políticos, como retorno a la dinámica tribal y como déficit de reconocimiento y de diálogo con la alteridad (ej.: dificultad de las alianzas y las coaliciones políticas).
  6. La guerra, como construcción del enemigo, como aniquilación del diferente y como imposición desde las armas. La amenaza de guerra fuera acrecienta la clausura desde el miedo dentro.
  7. La exclusión social, como negación del derecho al paraíso, presente en buena parte  de la narrativa socio-política.
  8. El recurso a la tecnología digital, como salvación del humano, como fomentadora del narcisismo, la depression o la identidad. Las redes sociales como propulsoras de la economía del truco (la propuesta de recetas-milagro) y como generadoras de convergencia (“tus amigos son mis amigos…si te gusta a tí, me gusta a mí”).
  9. El miedo,  como narrativa socio-política para desplegar políticas de seguridad (ej.: el muro, los fake news, el ciber-terrorismo, las cámaras, etc.), como aceptación de un mayor control sobre nuestras vidas, o como discurso politico para preservar el voto del statu quo.

Mi cuarto argumento es que existe una interacción compleja entre los constituyentes.

La economía del truco

La economía del truco

La economía del truco consiste en hacer propuestas llamativas, sencillas y fácilmente replicables para usar ya sea individualmente, en un grupo o en todo el sistema, sea éste una empresa o toda la sociedad. Un truco es como una receta rápida, una poción mágica o un atajo. Ya no sirve malgastar nuestro tiempo en aprender, ya no compensa hacer esfuerzos, basta con aplicar los trucos aprendidos por otros.

Linkedin es un bazar de la economía del truco, con sus reiterados artículos y replicas de replicas sobre los cinco hábitos del líder eficiente, las siete acciones para tener éxito como emprendedor, los cuatro valores de las organizaciones que triunfan, los cuatro errores de los directivos que fracasan, etc. La prensa digital también incluye numerosos artículos de economía del truco.

En un caso o en otro no son artículos-basura porque se les otorga valor para:

  • Hacer una promoción personal, aún a costa de decir simplezas o de promocionar las simplezas dichas por otros, como tanto sucede en Linkedin. Todo es posible con tal de tener más visibilidad social o, lo que es lo mismo, con tal de retrasar nuestra fecha de caducidad social. Los trucos nos hacen más visibles que otros.
  • Asociar estos artículos-truco a una publicidad de un producto o de un servicio como sucede en la prensa digital. Todo es posible con tal de incrementar el tiempo medio dedicado a una exploración digital, lo que se traduce en mayor exposición a la publicidad.

En ambas formas de promoción, la personal o la del producto, se promocionan actitudes contrarias al esfuerzo e incluso a la complejidad.

trypadvisor y la economía del truco

trypadvisor y la economía del truco

Un truco ayuda a gestionar de forma eficaz y eficiente nuestra decisión. El truco se presenta en forma de atajo, ayuda, facilidad, recomendación o ahorro. TrypAdvisor, trivago o Wikipedia son agentes de la economía del truco.

Tomo el ejemplo de TrypAdvisor: recientemente apareció en las redes que La Churrería que está en La Plaza del Corro de Comillas (Cantabria) es el local peor valorado de España ¿Cómo es posible que un local tan mal valorado siga teniendo clientes? ¿Cabe interrogarse sobre los límites de TrypAdvisor como agente fiable para la economía del truco? Una cuestión parecida ya se planteó hace años con las agencias de rating.

Desde el MíAdvisor (ese soy yo, con mi exigencia y criterio de servicio) a lo largo de varios meses he hecho comentarios y reclamaciones a hoteles y restaurantes que he frecuentado. Por ejemplo, al hotel Los Jándalos de El Puerto de Santa María (Cádiz) le señalé la suciedad de la moqueta de la habitación, donde el polvo blanquecino se ve a leguas, o el hecho de que se fumase en las habitaciones. También señalé al Parador de El Saler (Valencia) que la habitación, esta vez sin moqueta, estaba sin aspirar, me encontré incluso el esparadrapo usado del cliente anterior. Le señalé al hotel El Convento de Arcos de la Frontera (Cádiz) que el cliente contiguo estaba fumando en la habitación, hice una reclamación a AirB&B por fraude en el apartamento que alquilé en Cádiz. Hice una reclamación al restaurante Pescador de San Vicente de la Barquera (Cantabria) sobre el fraude de su paella de marisco, servida al calor del mito de la villa marinera. Le señalé al restaurante Villa de Santillana (Torrelavega) que la calidad de los ingredientes y del servicio se había deteriorado (¡¡dónde se ha visto que sirvan los postres sin haber limpiado la mesa de platos y sobrantes!!).

En la mayoría de los casos que puse en funcionamiento MiAdvisor recibí respuestas de este tipo: “es la primera vez que un cliente reclama…nunca antes nos habían señalado esto….es Ud. el primero….nadie antes se quejó….se me habrá olvidado…”. Trasladándome la sensación de que el “singular y raro” era yo, los demás clientes eran felices

¿Es posible imaginar que la abundancia de comentarios en TrypAdvisor signifique en verdad un déficit de exigencia y de reclamación en el propio establecimiento? Mi experiencia a lo largo de un año contrastando ambas formas de señalar es que buena parte de los comentarios positivos hechos en TrypAdvisor son falsos, y buena parte de los comentarios negativos son verdaderos. Tendríamos que hacer con TrypAdvisor lo que muchos hacemos ya con el periódico: comenzar a ojearlo de atrás hacia adelante porque las primeras páginas y comentarios rara vez son creíbles.

La eclosión de hoteles y restaurantes que quieren aparecer en las primeras posiciones de Google, previo pago al propio Google o a un negocio de apoyo al posicionamiento, sin tener claros los puntos de anclaje de la marca y lo que esto significa en términos de compromiso de servicio real entregable al cliente, está haciendo que la economía del truco se vaya asimilando poco a poco a la economía de la impostura y del engaño.