La espiritualidad y la conciencia plena

Resulta inagotable el número de libros, artículos, talleres, conferencias, webinars, foros y seminarios que tienen lugar en el mundo sobre los temas de la atención consciente, la conciencia plena, la presencia atenta, la mente plena, la meditación o la sabiduría eterna. Hay métodos, técnicas, modelos y teorías sobre la importancia que tiene el desarrollo espiritual, la concentración en el presente, el juicio sano o el logro de una conciencia plena. En términos económicos la dilatación de la conciencia es un verdadero mercado.

Como siempre sucede en las propuestas que proveen de sentido a las personas, vivimos un periodo absolutista: los especialistas apuntan a una evolución antropológica profunda y definitiva, que nos lleva a desinvertir en el funcionalismo y el determinismo imperante en los negocios, y a invertir en la gama de servicios espirituales arriba indicada.

Hacia una nueva filosofía de vida. Una búsqueda más sana de sentido desde la espiritualidad, la contemplación, la interioridad, la sabiduría extrema y la reconciliación con el mundo. Esta evolución sería anterior a la gran crisis. Representa conductas propias del patrón antropológico matri-focal emergente en nuestras sociedades, el cual ya viene mostrándose desde una mayor sensibilidad de las personas por las cuestiones sociales, humanitarias, ecológicas y pacifistas. O por la transposición de esta sensibilidad a las empresas, desde una petición de mayor responsabilidad social corporativa y desde un desarrollo sostenible.

En definitiva, la espiritualidad y la conciencia plena se han puesto de moda e intentan entrar en las empresas por chimeneas, ventanas y puertas. Sus aplicaciones se extienden a los campos de la relajación, la reducción de estrés, o el desarrollo personal desde técnicas conductuales con lo que conlleva como compromiso de cambio.