La descompensación en el trabajo

La descompensación en el trabajo

La descompensación es un sentimiento que está al origen de numerosos conflictos en el trabajo. Las relaciones profesionales acumulan cientos de descompensaciones. Cada acción descompensada es como un nudo en la relación con el otro.

Yo doy más que recibo.

Ella es la preferida…no hace lo que debería hacer.

Vale más hacerlo que pedirlo.

Si no lo hago yo, no lo hace nadie.

Esta te la guardo, esta te la devuelvo, esta me la vas a pagar.

La descompensación es un sentimiento de quien siente que pone más en el juego de lo que se lleva, a menudo porque siente que alguien se lleva más de lo que pone. O de quien siente que tiene que hacer algo que corresponde al otro. O también de quien esperaba algo de alguien y no llegó, o de quien obtuvo una promesa de alguien que luego no cumplió.

Desde su incompetencia relacional o desde la fantasía de que para ellos no existen límites, los propios líderes son generadores de descompensaciones en sus equipos.

Lo cierto es que la descompensación puede ser más excitante que la misión asignada al rol:

  • Permite quejarse, haciendo valer el poder del sacrificio e incluso del martirio, el poder del impotente que dice sacrificarse por el otro.
  • Permite poner al compañero como la barrera que le impide a uno hacer las cosas bien, el otro como obstáculo activo al trabajo bien hecho.
  • Permite vender como un favor personal lo que debería abordarse desde el plano profesional.
  • Permite reivindicar mayor reconocimiento ante los jefes como moneda de cambio por la descompensación sufrida.
  • Permite no ocuparse de lo importante porque uno está muy liado con sacar adelante lo urgente, que suele ser porque otro no hace su trabajo correctamente.
  • Permite mostrarse como salvador del otro (“yo soy quien le saca las castañas del fuego”) y también como perseguido por el otro (“me hace esto a mí, después de lo que he hecho por ella”).
  • Permite construir argumentos para despedir, para humillar, para controlar, para hacerse imprescindible, etc.
  • Permite hablar de fortalezas o de debilidades del otro, según donde se sitúe uno en la rueda.

La interdependencia conlleva mayor conciencia sobre el límite propio, conlleva aceptar la vulnerabilidad, es decir, la posibilidad de ser ayudado por el otro, y aceptar también la generosidad para ayudar al otro. En la dependencia, la contradependencia o la independencia suelen darse numerosos casos de descompensación.

Creencias: ahora es así

Creencias: ahora es así

En 2014 presenté una evolución de creencias que entendemos como tales porque les otorgamos un significado de verdad, es decir, de realidad: ahora es así.

Creaciones surgidas de la nada

La creencia ahora es que nuestra creación o nuestra creatividad deberán estar desconectadas de la historia o del pasado, y por lo tanto deberán ser creaciones surgidas de la nada, similares a las de los dioses. Hasta el más tonto hace relojes, no requiere una capacidad técnica afinada tras años de profesión, le basta con seguir un tutorial o con tener una impresora en 3D.

Comportamientos reversibles

El comportamiento reversible se caracteriza por deshacer lo acordado, no respetar el compromiso contraído o no mostrarse uno coherente con la decisión adoptada (ej.: no presentarse a una reunión sin avisar, mostrar interés por una reunión o evento alternativo y reprogramar de forma caprichosa la agenda personal sin importar el actual compromiso contraído, cambiar de opinión con facilidad, devolver una compra al día siguiente de haberla hecho y sentirse ultrajado si no le aceptan dicha devolución). El comportamiento reversible está asociado con un déficit de responsabilidad o con un compromiso frágil, que a su vez está relacionado con el déficit de confianza y con el incremento de incertidumbre que resentimos.

Calidad interactiva

Creemos tanto en el valor de lo caduco sobre lo perenne, de lo que fluye sobre lo que permanece, o de la multi-tarea sobre la mono-tarea, que tanto en nuestro rol de productores como en el de consumidores nos basta con una concentración a baja resolución, difuminada, low effort, propia de la economía del truco. Esta creencia requiere de gran calidad interactiva, que se traduzca en una entrega revisable y mejorable siempre que el cliente lo solicite, y sin caer en el exceso de permisividad ya que tiene impacto en el coste. Ahora es así.

Y segmentaciones dinámicas

En términos de entrega de la marca desde la relación que conseguimos con el cliente, las creencias y prácticas anteriores sugieren una propuesta de segmentación dinámica, basada en gestionar de manera puntual y “sobre la marcha” el estado relacional-emocional del cliente. Ahora es así. En mi libro El sentido compartido (2014) ya presento esta forma de segmentación.

trypadvisor y la economía del truco

trypadvisor y la economía del truco

Un truco ayuda a gestionar de forma eficaz y eficiente nuestra decisión. El truco se presenta en forma de atajo, ayuda, facilidad, recomendación o ahorro. TrypAdvisor, trivago o Wikipedia son agentes de la economía del truco.

Tomo el ejemplo de TrypAdvisor: recientemente apareció en las redes que La Churrería que está en La Plaza del Corro de Comillas (Cantabria) es el local peor valorado de España ¿Cómo es posible que un local tan mal valorado siga teniendo clientes? ¿Cabe interrogarse sobre los límites de TrypAdvisor como agente fiable para la economía del truco? Una cuestión parecida ya se planteó hace años con las agencias de rating.

Desde el MíAdvisor (ese soy yo, con mi exigencia y criterio de servicio) a lo largo de varios meses he hecho comentarios y reclamaciones a hoteles y restaurantes que he frecuentado. Por ejemplo, al hotel Los Jándalos de El Puerto de Santa María (Cádiz) le señalé la suciedad de la moqueta de la habitación, donde el polvo blanquecino se ve a leguas, o el hecho de que se fumase en las habitaciones. También señalé al Parador de El Saler (Valencia) que la habitación, esta vez sin moqueta, estaba sin aspirar, me encontré incluso el esparadrapo usado del cliente anterior. Le señalé al hotel El Convento de Arcos de la Frontera (Cádiz) que el cliente contiguo estaba fumando en la habitación, hice una reclamación a AirB&B por fraude en el apartamento que alquilé en Cádiz. Hice una reclamación al restaurante Pescador de San Vicente de la Barquera (Cantabria) sobre el fraude de su paella de marisco, servida al calor del mito de la villa marinera. Le señalé al restaurante Villa de Santillana (Torrelavega) que la calidad de los ingredientes y del servicio se había deteriorado (¡¡dónde se ha visto que sirvan los postres sin haber limpiado la mesa de platos y sobrantes!!).

En la mayoría de los casos que puse en funcionamiento MiAdvisor recibí respuestas de este tipo: “es la primera vez que un cliente reclama…nunca antes nos habían señalado esto….es Ud. el primero….nadie antes se quejó….se me habrá olvidado…”. Trasladándome la sensación de que el “singular y raro” era yo, los demás clientes eran felices

¿Es posible imaginar que la abundancia de comentarios en TrypAdvisor signifique en verdad un déficit de exigencia y de reclamación en el propio establecimiento? Mi experiencia a lo largo de un año contrastando ambas formas de señalar es que buena parte de los comentarios positivos hechos en TrypAdvisor son falsos, y buena parte de los comentarios negativos son verdaderos. Tendríamos que hacer con TrypAdvisor lo que muchos hacemos ya con el periódico: comenzar a ojearlo de atrás hacia adelante porque las primeras páginas y comentarios rara vez son creíbles.

La eclosión de hoteles y restaurantes que quieren aparecer en las primeras posiciones de Google, previo pago al propio Google o a un negocio de apoyo al posicionamiento, sin tener claros los puntos de anclaje de la marca y lo que esto significa en términos de compromiso de servicio real entregable al cliente, está haciendo que la economía del truco se vaya asimilando poco a poco a la economía de la impostura y del engaño.