¿Tú también estás en la jaula de oro?

La jaula de oro es una metáfora para describir la experiencia paradójica vivida por no pocos Directivos que se sienten atrapados en un rol que no les conecta con su deseo de aspiración y de realización, pero tienen una buena compensación. Estos Directivos no sienten compromiso con su empresa, sobre todo con su CEO, al que hacen responsable de ejercer un estilo de liderazgo tosco, sin inspiración e incluso rozando el abuso de poder.

En la experiencia de la jaula de oro hay un sentimiento prolongado de que el valor del rol que el Directivo está desempeñando es muy superior a su valía como persona. En la jaula el Directivo no trina, más bien “está que trina”, se siente atrapado entre emociones de miedo y de tristeza, enemigas de la creación de valor y del compromiso. Dentro es el vacío y fuera el precipicio.

En un artículo anterior ya señalé el riesgo sistémico que subyace cuando la empresa, como sistema humano que es, se escora poco a poco hacía el “resultadísmo”, que no es otro comportamiento que tratar de reproducir e incluso de superar el beneficio anterior, sin generar procesos de apertura (visión, innovación, co-creación) que conecten a los Directivos con su aspiración de realización. El “resultadismo” es una forma de reproducirse en poder por parte de quien lo tiene; esto va creando un proceso progresivo de estrechamiento cultural.

El síntoma de la jaula de oro se hace presente en los procesos de coaching.